Una casa ya tiene olor. A madera, a tejidos, al café de la mañana, a los libros de una estantería o a lo que se está cocinando. A veces, simplemente, al aire que entra por una ventana abierta.
Con el tiempo, todos esos olores terminan formando parte de nuestra idea de hogar. Por eso, cuando empezamos a pensar en qué lugar debía ocupar una fragancia dentro de una casa, la respuesta no podía ser simplemente «hacer que huela bien».
Una fragancia no tiene que ser la protagonista
Es fácil reconocer esos espacios en los que lo primero que percibimos es el perfume. Está ahí, claramente reconocible, casi anunciándose.
No tiene por qué ser algo negativo. Hay momentos y espacios en los que quizá eso sea exactamente lo que buscamos. Pero para ELŌRED la pregunta era otra: ¿y si, antes de pensar «qué bien huele», simplemente sintiéramos que estamos a gusto?
La diferencia puede parecer pequeña, pero cambia nuestra manera de entender una fragancia para el hogar. El aroma deja de ser algo añadido para convertirse en una parte más del espacio.
Una capa invisible
Una habitación nunca se percibe únicamente con la vista. La luz cambia los colores y las sombras; una alfombra modifica el sonido de nuestros pasos; los tejidos, la madera o la piedra introducen distintas texturas y temperaturas. El aroma convive con todo ello.
Por eso me gusta pensar en la fragancia como una capa invisible de la casa. No podemos verla ni señalar exactamente dónde está, pero participa en nuestra percepción del conjunto.
Y eso significa que tampoco tiene sentido pensarla aislada de la casa que va a habitar.
La intensidad no lo es todo.
Durante el desarrollo de una vela es muy fácil acabar haciendo siempre la misma pregunta: ¿huele suficiente?
Nosotros mismos nos la hemos hecho muchas veces creando PRESENCE. Es una pregunta necesaria, por supuesto. Una vela perfumada tiene que tener una buena difusión. Pero llega un momento en el que aparece otra, bastante más interesante: ¿cómo se siente convivir con ella?
Porque intensidad y calidad no son sinónimos. La percepción de un aroma también depende de nuestras preferencias, de las asociaciones que tenemos con determinados olores y del espacio en el que lo encontramos.
Una fragancia puede llenar una habitación sin dominarla. Puede hacerse notar y, al mismo tiempo, dejarnos trabajar, leer, conversar o cenar sin reclamar continuamente nuestra atención.
Ese equilibrio es mucho más difícil de expresar en una ficha técnica, pero es precisamente el que nos interesa.
Estar
Piensa en una lámpara encendida al final de la tarde. Durante unos segundos quizá seas consciente de que la has encendido. Después sigues haciendo lo que estabas haciendo y te olvidas de ella. Sin embargo, la habitación continúa siendo diferente: las sombras son más suaves, algunos colores parecen más profundos y el espacio ha adquirido otra temperatura.
Con el aroma buscamos algo parecido.
No queremos que desaparezca ni que pase inadvertido. Si fuera así, no tendría sentido perfumar una casa. Pero tampoco creemos que deba competir permanentemente por nuestra atención.
Queremos que esté.
La casa también tiene algo que decir
Hay otra razón por la que resulta difícil hablar de una fragancia doméstica como algo independiente: nunca sabemos exactamente en qué casa terminará.
PRESENCE puede encontrarse con madera, piedra, algodón o terciopelo. Con una cocina abierta, una biblioteca, un dormitorio pequeño o un salón lleno de luz. Con ventanas abiertas en primavera o con una tarde de invierno en la que todo permanece cerrado.
Por eso dos personas pueden encender la misma vela y no vivirla exactamente de la misma manera. La fragancia llega con una composición definida, pero la experiencia ocurre en una casa y en una persona concretas.
La fragancia aporta algo a la casa y la casa, inevitablemente, también modifica nuestra experiencia de esa fragancia.
Por qué PRESENCE
El nombre de nuestra primera fragancia apareció precisamente de esta manera de entender el aroma.
No queríamos crear algo que llegara a una habitación para disfrazarla o sustituir todo lo que ya existe en ella. Queríamos desarrollar una fragancia con identidad propia que pudiera entrar en ese espacio y convivir con él.
Eso es PRESENCE.
No un perfume que pretende convertirse en la habitación, sino una presencia que pasa a formar parte de ella.
Y quizá esa sea la forma más sencilla de explicar lo que buscamos en ELŌRED:
No queremos decirte a qué debe oler tu casa. Queremos crear fragancias con identidad y dejar que tú decidas el lugar que ocuparán en ella.

